Black Women Artists for Black Lives Matter @ New Museum

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During her residency at the New Museum, artist Simone Leigh formed a collective known as Black Women Artists for Black Lives Matter (@BWMforBLM) in response to heal one another, fight, and stand by Black Lives Matter. Simone Leigh’s exhibition Waiting Room, featured a herbalist apothecary. As part of her residency, Leigh partnered with local organizations to lead healing workshops, meditation sessions, performances, self-defense, and home economics classes.

The scents in the apothecary made me more conscious of my breath. I inhaled and exhaled deeply as I walked past the rows of glass jars holding plants capable of healing. Being surrounded by many herbs Leigh collected from all over the world brought back images of my grandmother in the Dominican Republic rummaging through her cabinets for te de tilo to cure my insomnia. “Bota esa medicina!” she’d say, about the pills I was prescribed at fourteen to help carry me to sleep, and instead offered me a chamomile tea concoction. Mama had a deep respect for natural healing, taking the time to understand the body, and warned against blurring illness with pharmaceutical medication.

On September 1, I waited in the lobby of the New Museum to share a moment with Black Women Artists. The group of women wore a ceremonious red, swayed left and right chanting a call and response: “End the war on Black people,” followed by “It’s time.” It was proactive, restorative, and a form of theatrical resistance. About every 30 minutes or so, women read guiding principles of Black Lives Matter, demands, and the names of Black women that have been targeted and killed, like Sandra Bland who was found hanged in a jail cell after being pulled over for a minor traffic violation. 

Black Lives Matter is committed to broadening the definition of what exactly constitutes violence against Black lives. Black poverty, genocide, imprisonment, and Black women being held emotionally hostage by carrying the burden of continued attacks on their children and families are all forms of violence. Saying each name out loud returned power, meaning, and presence to it. Speaking their names had each person in the room thinking about what she might have been like, her contribution to her community, those that needed and loved her on a daily basis, her energy, and the time she was robbed of.

I purchased a pin and a t-shirt that evening. I am often stared at, questioned, or complimented when I wear either one. I love that it sparks dialogue between strangers, new information is shared, and, misconceptions are dispelled. That night at the museum, I was made full of solidarity, compassion, peace, and love for my sisters in a time that is all too perilous for Black lives. Art is powerful in that way. It can change hearts, minds, and wake people up from a convenient slumber. Simone Leigh’s work is about waking up, self-love, and respect for the lives of Black women.

“The event was by us and for us. Some people have asked me: What is the goal of Black Women Artists? We support Black Lives Matter. Other than that, we insist that we don’t know. We will have varied goals and outcomes along the way. We’re not trying to meet some benchmark. That’s why it’s art.” – Simone Leigh

Durante su residencia en el nuevo museo, la artista Simone Leigh formó un colectivo conocido como Mujeres Artistas Negras para Las Vidas Negra  (Black Women Artists for Black Lives Matters @BWMforBLM) en respuesta a las muertes de Americanos negros. Algunos de los objetivos estratégicos de la colectiva incluyen luchar contra la injusticia hacia Americanos negros, crear conciencia cultural, y apoyar el movimiento Black Lives Matter. La exposición de Simone Leigh, “Waiting Room” o Sala de Espera, tiene un boticario herbolario. Como parte de su residencia, Leigh se asoció con organizaciones locales para dirigir talleres de curación, sesiones de meditación, presentaciones,  y clases de economía doméstica.

Los olores en el boticario me hacían más consciente de mi aliento. Inhalé y exhalé profundamente mientras exploraba el espacio. Al estar rodeada de tantas hierbas recorde como mi abuela en la República Dominicana buscaba te de tilo en sus gabinetes para curar mi insomnio. "Bota esa medicina!", Me decía, sobre las píldoras que me recetaron a los catorce años para ayudarme a dormir, y en vez me ofrecia una mezcla de té de manzanilla. Mamá creía en la curación natural, en tomando el tiempo para comprender a el cuerpo, y advirtia contra sanar enfermedad solo con medicamentos farmacéuticos.

El 1 de septiembre, esperé en el vestíbulo del Nuevo Museo para compartir un momento con las Mujeres Artistas Negras. El grupo de mujeres llevaban un rojo ceremonioso, se balanceaban hacia la izquierda y la derecha cantando una llamada y una respuesta: "Terminar la guerra contra los negros", seguido de "Es tiempo". Su llanto era proactivo, restaurador y una forma de resistencia teatral. Aproximadamente cada 30 minutos, las mujeres leían los objetivos de Black Lives Matter y leían los nombres de las mujeres negras que han sido atacadas y asesinadas, como Sandra Bland, quien fue hallada colgada en una celda de la cárcel después de ser detenida por una violación de tráfico menor.

Black Lives Matter se compromete a ampliar la definición de que constituye la violencia contra las vidas Negras. La pobreza Negra, el genocidio, el encarcelamiento y las mujeres Negras que son retenidas emocionalmente como rehenes por llevar la carga de ataques continuos contra sus hijos y sus familias son todas formas de violencia. Decir cada nombre en voz alta devolvió el poder a los nombres. Cada persona presente estaba pensando en como esa mujer cuyo nombre se estaba repitiendo podría haber sido, su contribución a su comunidad, los que la necesitaban y amaban a diario, su energía y el tiempo que le robaron.

Compré un pin y una camiseta esa noche. En las calles siempre me miran fijamente, me hacen preguntas, o me felicitan cuando desconocidos ven el pin o la camisa. Me encanta que chispea el diálogo entre extraños, nueva información es compartida, y, los conceptos erróneos se disipan. Esa noche en el museo, me sentí llena de solidaridad, compasión, paz, y amor por mis hermanas Negras en un tiempo lo cual es peligroso ser Negro. El arte es poderoso. Puede cambiar corazones, mentes, y despertar a la gente de un sueño conveniente. El arte de Simone Leigh se trata de despertar, de el amor propio, y respeto a las vidas de mujeres Negras.

"El evento fue por nosotros y para nosotros. Algunas personas me han preguntado: ¿Cuál es el objetivo de las Mujeres Negras Artistas? Apoyamos Black Lives Matter. Aparte de eso, insistimos en que no lo sabemos. Tendremos variados objetivos y resultados a lo largo del camino. No estamos tratando de cumplir con algún punto de referencia. Por eso es arte. "- Simone Leigh